Por la pandemia, el comercio de Tandil se adapta a los cambios y a los nuevos hábitos de consumo

El sector adoptó las medidas sanitarias para retomar la actividad el pasado 30 de abril para los no esenciales. El horario corrido, que desde el lunes se extiende una hora más, hasta las 18, trajo sus beneficios y parece funcionar para esta época del año. Comerciantes de distintos rubros analizaron el escenario actual, los desafíos y su mirada pos pandemia.

El avance de la pandemia y las medidas preventivas para evitar el contagio de coronavirus impusieron cambios en los hábitos de los ciudadanos, desde los más cotidianos, y modificaron los patrones de consumo de bienes y servicios, que significó un desafío para responder a este nuevo esquema.

El sector comercial debió adaptarse a las nuevas reglas. Golpeado por las medidas de aislamiento social preventivo y obligatorio, que comenzaron a regir el 20 de marzo por disposición del presidente Alberto Fernández, en abril el Ejecutivo confirmó la vuelta a la actividad de los rubros considerados como no esenciales.

En medio del proceso gradual de apertura de la economía, que se llevó adelante en medio de un escenario sanitario alentador, el jueves 30 de abril habilitaron los rubros de actividad económica que se habían solicitado a la Provincia.

En principio, el horario fue reducido, de 9 a 14, y respetando los protocolos de prevención y cuidado para el personal y clientes que se diseñaron especialmente.

A mediados de mayo, la comuna dio un nuevo paso y amplió los horarios establecidos para el funcionamiento de los diferentes sectores comerciales, industriales y de servicio, llevándolo de 9 a 17 de lunes a sábado.

Muchos de los comerciantes decidieron mantener horario corrido, medida que trajo sus beneficios en estos meses de invierno y permite organizar las salidas. A los empleados, les reduce los gastos de traslado, ya que deben movilizarse a sus lugares de trabajo dos veces en el día, y para el comercio, menos costos operativos en cuanto al consumo de energía eléctrica principalmente, ya que se aprovecha al máximo la luz natural.

La experiencia local

En principio, el dueño de una tienda de indumentaria masculina, Alejandro Navarro, destacó que las medidas adoptadas al principio de la cuarentena fueron “buenas” para la sociedad y que permitieron alcanzar este buen presente sanitario, y valoró el modo en que se manejó la situación en Tandil por decisión del intendente Miguel Lunghi.

En Légam, cuando se produjo la reapertura al público, el 30 de abril, pusieron en marcha el protocolo diseñado para el sector. “En general, la gente respeta las medidas de higiene y se moviliza sola”, describió.

El horario, primero de 9 a 14 y luego hasta las 17 –desde el martes sumará una hora más- llevó a la decisión de no cerrar después del mediodía y volver a abrir por la tarde y se convirtió en una “buena opción” para estos meses de otoño e invierno.

“La gente se está acostumbrando. Tenemos más movimiento a la mañana, por supuesto, a las 14 cae y a alrededor de las 15.30 vuelve a remontar. Creo que le sirve al comercio para el invierno”, opinó.

Para el escenario que se viene, Navarro sugirió poner en discusión el tema en el ámbito de la Cámara Empresaria para buscar adhesiones y acuerdos. “No sirve si uno lo hace y otro no; debe ser con consenso”, sostuvo.

Sin embargo, rechazó que este esquema pueda tener resultados en la época estival.

Para lo que se viene, imaginó “un nuevo centro comercial; menos locales, mayor concentración y habrá que buscar alternativas para llamar al consumo, que estará resentido”.

Cambio de hábito

Al expresar sus expectativas sobre el escenario pospandemia, la titular de una juguetería céntrica, Liliana Schonfeld, definió: “Me encantaría que siga el horario corrido, ocho horas”, tal cual funciona actualmente, ya que, desde el martes, se extenderá una hora más para los no esenciales.

Consideró que esta posibilidad debería acordarse entre todos los referentes de la actividad, pero destacó los beneficios de no cerrar después del mediodía. “Me parece genial”, insistió, aunque puso reparos al abordar la situación durante los meses de verano.

La mayoría de los clientes que ingresa a Pekita’s cumple con las disposiciones. Un banco en el ingreso ofrece alcohol diluido y las recomendaciones para permanecer en el interior. “Vienen todos con barbijo, esperan afuera si hay gente en el local”, observó sobre una modalidad que, según consideró, se vincula al trato con los niños.

“La gente está viniendo y está adoptando un cambio de hábito”, circunstancia que también repercute y beneficia a los empleados de comercio y también, pensando a futuro, en el sector turístico.

Por último, deseó que “todos los comerciantes seamos más empáticos entre nosotros” y definan un mismo horario para todos los representantes del sector.

Una costumbre a instalar

Para la responsable de una tradicional marroquinería céntrica, Mariana López Osornio, el horario corrido aún se resiste entre los potenciales clientes. “Seguimos con la mentalidad anterior”, opinó y contó que desde las 13 “se corta el movimiento” aunque en estos últimos días, por el buen clima, “hay gente que sale a la siesta pero parece que todavía no lo tenemos instalado”.

Ante la posibilidad de extensión, estudiarán el modo en que lo llevarán a cabo, en función del comportamiento de los consumidores, y evaluó que este escenario es difícil pensarlo en el verano.

Es beneficioso en cuanto al traslado para cumplir con la jornada laboral, pero se mostró convencida del éxito de esta disposición de apertura y cierre sin cortes cuando lleguen los días de calor.

El protocolo en Tía Nena se aplicó desde que se habilitó nuevamente la actividad y los clientes “cumplen” con las medidas sanitarias. “Les ofrecemos alcohol diluido y en gel, hay un trapo en la entrada y pedimos el ingreso con barbijo y que respeten la cantidad de personas en el interior”, detalló.

En tanto, sostuvo que este contexto los llevó a actualizar otras opciones y canales de venta para ofrecer los productos y llegar a los clientes.

Del rubro esencial

En avícola Los Pinos la decisión fue mantener el horario reducido, de 9 a 17, a pesar de encontrarse entre los denominados esenciales, a los que se les habilitó el funcionamiento hasta las 20.

En este caso, según contó a El Eco de Tandil Lorenzo Artero, la decisión logró que los clientes se adapten y, por el momento, se mantendrá. “Creemos que nos beneficia”, consideró el responsable de la empresa, que aseguró que evalúan la situación a diario frente a eventuales modificaciones.

El horario corrido es mejor para los empleados, que se movilizan dos veces por día, también representa un ahorro en el consumo de los servicios y, si bien notan una disminución en el horario del almuerzo, igualmente los clientes acuden a buscar los productos.

Fuente: El Eco de Tandil

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